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A la búsqueda de un automovilismo coherente

Opinión  |  Javier Viera  |  18 diciembre 2017 08:56

El pasado fin de semana se reunió la Junta de Gobierno de la Federación Canaria de Automovilismo; en ella se establecieron las bases de la próxima campaña, un 2018 que empieza movidito. No es nuevo, desde la reunión anual realizada en noviembre de 2016 ya se habían establecido cambios para la próxima campaña, entre ellos la cuestión de los neumáticos –que serán asimétricos- que han finiquitado ya su año de moratoria.

Pero sin duda el tema candente es el de la brida de admisión, tanto para los GT como para los turboalimentados. Se ha llegado hasta aquí, y no me cabe la menor duda, por el deseo de igualar prestaciones de unos y otros, o al menos ese fue su origen. Pero eso es un imposible y ahí radica el error. Si pudiese correr con un misil y mi rival más directo a lomos de un caballo, es inasumible igualar las prestaciones de unos y otros: por inversión y por prestaciones puras de unos y otros.

En los años 90 los Kit Car debieron asumir su brida de admisión, lo que les alejaba de luchar contra los WRC en pruebas de asfalto. Ese elemento se sigue manteniendo 20 años después. Mientras, en Canarias han ido llegando los GT sin ningún tipo de limitación. Ahora, después de saber que ese día llegaría en algún momento, serán capados como lo están desde hace un par de temporadas en el nacional de asfalto. Los vehículos turbo, especialmente los Evo IX y Evo X, también deberán adecuar las bridas de sus turbo.

Unas medidas que tratan de paliar el descontrol de las últimas temporadas: a unos les abro la mano y a otros se las ato. Ese es el resumen de toda esta historia. Mientras, se permite correr a los E1, E2 y a los R5+, en este último caso estamos ante la derivación de un coche puramente de rallyes al que le hacen traspiés aquí y allá.

Más fácil era en la etapa de los Grupo A y Grupo N, sin duda. Ahora, una mezcla de normativas FIA, RFEdA y canaria tienen un potaje montado difícil de encauzar. Los interesados de un bando claman el cielo, los del otro, que se haga su particular justicia.

La única solución que se me ocurre es la de tomar una dirección lógica y que ésta tenga una vigencia que coincida, al menos, con el tiempo de una legislatura, es decir, cuatro años. No se puede estar cada temporada, y además ya entrado el año, a la espera de ver qué puede suceder. En alguna ocasión los equipos se quedarán sin margen de maniobra.

De hecho, uno de ellos, uno de los pesos pesados del certamen, me contaba recientemente que tiene todo su material pendiente de enviar a revisión y, a la espera de noticias, no sabe qué decisión tomar. Eso no se puede permitir, no se puede esperar a los compases finales del año para tomar decisiones de este calado.

Opinar sin haber razonado
Esto ha dado también para leer en redes sociales opiniones de gente cualificada y de otra que no lo está. La normativa RFEdA será aplicada, o así debería serlo, para aquellos vehículos capaces de disputar el campeonato nacional en la actualidad, entendiendo por ello los GT, Lancer Evo de distinta evolución…

Por lógica, no se va a aplicar en territorio insular una normativa que no permita entrar a los WRC, Kit Car y similares que ya están por las islas. Eso sí, han de ir adecuados a la configuración FIA de la época correspondiente. Este detalle, unido al encauzamiento de los que hoy están desbocados, daría como resultado un automovilismo más lógico.

Esto vendría a ser como una normativa FIA adaptada a los tiempos que corren. Si en 2007 un WRC competía con una brida de 34 mm, porque así lo hacía en el mundial, así debería seguir siendo. Hasta hoy, como los GT competían sin brida, los WRC podrían ampliar el restrictor en 2 mm para mejorar su rendimiento; y así suma y sigue.

Algún año habrá que pagar las consecuencias, pero sin duda esa primera temporada debe llegar cuanto antes. La decisión que se tome, para bien o para mal, debe dejar a su paso estabilidad y coherencia.

Evidentemente esa es la palabra: coherencia. La FIA debe marcar la pauta a seguir, no necesariamente correr con un vehículo FIA significa hacerlo con un WRC actual, un R5, un R3 o un R2. A partir de ahí la RFEdA puede adaptar la normativa a unas cuestiones lógicas, al igual que el automovilismo canario, siempre teniendo en cuenta que son dos certámenes de carácter más amateur que nunca.

Los últimos años, convulsos en cuanto a normativas, deben ir pasando al olvido en pro de un deporte que también debe actualizarse en muchos sentidos, y hablo exclusivamente de lo que concierne a Canarias.

No hay más que fijarse en lo que se hace en los países que rodean al nuestro, copiar fórmulas y adaptarlas no nos hace menos buenos, nos haría más competitivos. Más allá de los inventos de algunos iluminados y de los intereses particulares de otros.

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