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Sainz-Moya, protagonistas del Rallye de Portugal de 1995

HISTORIA  |  MotorADiario  |  28 marzo 2020 18:05

Por Javier Viera

 

En 1995, Carlos Sainz y Luis Moya habían iniciado la temporada con una espinita clavada. Lo sucedido en el R.A.C. de 1994 aún pesaba en el seno del equipo español y, sobre la carretera, querían demostrar una vez sí, y otra también, que eran la punta de lanza en la estructura de Prodrive. Hoy, en MotorADiario.com, recordamos aquel brillante triunfo, el último de un equipo español en el Rallye de Portugal.

 

Sainz-Moya iniciaron el curso venciendo en el Rallye de Monte Carlo (el primero de Subaru en esta mítica prueba), abandonando posteriormente en Suecia, donde debutaban marcando algún que otro scratch sobre aquellas gélidas pistas. El Impreza ya marchaba como la seda y, sobre cualquier terreno, era capaz de plantar batalla frente a los Mitsubishi, Toyota o Ford de aquel entonces.

 

El Rallye de Portugal, al contrario que los precedentes, iba a celebrarse íntegramente sobre tierra y no con aquella fórmula mixta que le hizo tan popular a la vez que recorría el país de arriba a abajo. Por delante, los equipos tenían 33 tramos cronometrados y cerca de 500 kilómetros contra el reloj, dos datos muy diferentes a los de hoy.

 

Sainz y Kankkunen comenzaron a distanciarse de sus rivales desde el primer momento, aunque era el finlandés el que lograba dominar el primer tercio de la carrera. La lluvia era protagonista, por lo que los tramos se encontraban tremendamente embarrados. Esa condición no hizo que disminuyese la asistencia de espectadores, al contrario, la pugna que se vivía en cabeza animaba a que fuesen miles los que acudían a los diferentes tramos. Así, portugueses y españoles, en amplia mayoría, fueron testigos de una auténtica batalla, de un verdadero pulso de titanes en su mejor momento.

 

Las diferencias entre los dos púgiles eran cortas, aunque en un momento determinado, la pareja del Toyota Celica GT-Four parecía poner tierra de por medio, ya, muy cerca de los compases finales. Pero en el habitáculo del Subaru Impreza no había otro deseo. Sainz y Moya querían repetir, a toda costa, la victoria que alcanzaron en 1991.

 

Su empuje final, pleno de garra y de un cierto riesgo dadas las circunstancias, les llevó a compartir liderato con los del TTE, pero, por delante, ¡sólo quedaban dos tramos cronometrados! En plena proyección de la capacidad de ambos equipos, los del Subaru Impreza parecían tener ese plus tan vital para alcanzar el éxito. Así, a un tramo del final, la distancia, aunque corta, jugaba a su favor. Pero había que encararlo con todas las consecuencias. En un momento de tal tensión, la línea que separa la gloria del fracaso es, prácticamente, imperceptible.

 

El barro seguía presente. La tensión, igual. Los aficionados, expectantes ante el desenlace. Kankkunen-Grist se lanzaban a por ese tramo; Sainz-Moya, seguían tras ellos. Y, atención, en el Subaru… ¡aparecen problemas de frenos! Los españoles no podían creerlo, pero no tiraron la toalla. No cedieron ante la adversidad. Por otro lado, los del Toyota, ajenos a estos problemas, no atacaron, conservaron, y los españoles, con un sudor frío, alcanzaron la meta final y con ello el objetivo de materializar un importante triunfo de cara al campeonato, pero más aún para su moral.

 

Apenas 12 segundos separaron a los bicampeón mundiales, Sainz-Moya, y al tetracampeón, y excompañero de equipo, Juha Kankkunen. El podio lo completó, a más de tres minutos, Colin McRae y Derek Ringer, que acabarían ese año con su único título de campeones del mundo.

 

Juha Kankkunen acabó aquel rallye con 13 mejores tiempos por 12 de Carlos Sainz y, a su favor, quedaba el haber liderato la prueba a lo largo de su mayor parte. El resto de scratch, es decir, las migajas, se las repartieron Didier Auriol, Armin Scharwz, Colin McRae y François Delecour. Visto de otro modo, Toyota, Subaru y Ford lograban imponerse en algún tramo.

 

Como curiosidad, Carlos Sainz y Luis Moya iniciaron su temporada 1995 tal cual el curso de 1991, es decir, con victorias en Monte Carlo y Portugal. En ambos casos, el desenlace a final de año nunca jugó a su favor. Ironías del destino.

 

Clasificación

Rallye Portugal 1995

1. Sainz-Moya (Subaru Impreza), 5h32:37

2. Kankkunen-Grist (Toyota Celica GT-Four), a 12”

3. McRae-Ringer (Subaru Impreza), a 3:14

4. Schwarz-Wicha (Toyota Celica GT-Four), a 4:59

5. Auriol-Occelli (Toyota Celica GT-Four), a 6:13


Foto: Subaru

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