La espera ha sido larga y tediosa. En ocasiones dura, muy dura. Nadie esperaba un mazazo como el del Covid-19 cuando, en lo deportivo, la temporada 2020 pintaba de una manera fabulosa en nuestra querida tierra canaria. Pero llegó, y es de esas cuestiones con las que tienes que lidiar sin un manual de instrucciones.
Prácticamente 100 días después de la fecha inicialmente programada, el XXXVI Rallye Villa de Santa Brígida verá la luz para alzar el telón del automovilismo en España después del Estado de Alarma decretado por el Gobierno en la primera quincena del mes de marzo. Será un privilegio, pero también un reto. Con mayúsculas. Organización y deportistas han puesto todo de su parte para sacar la prueba adelante y para cargarla de atractivos en una lista de inscritos que pasará a la historia. Pero falta otro pilar: el de los aficionados y su comportamiento.
En este punto cobra todo el sentido la razón de ser de este artículo de opinión. Ya lo dije esta semana en una intervención en la emisora de radio de un compañero: “me siento como si contásemos con el mejor equipo para ganar la Copa de Europa”. No hay otro lugar en el mundo mejor que éste para sacar adelante este reto. Ante los aficionados se abre una oportunidad única de volver a demostrar su calidad, su buen hacer, sus ganas de automovilismo, en definitiva, de mostrar de qué pasta están hechos.
En infinidad de ocasiones, el público canario ha sido protagonista por su respuesta masiva, por su cariño hacia los participantes, por sus conocimientos… De hecho, en 1992, nuestra masa social fue reconocida como la ‘Mejor de España’ por la FEA que dirigía Carlos Gracia. Una pasión que a veces ha sido desbordada y que, en algún caso, ha acabado con algún apunte negativo. Pero la experiencia está ahí y tengo esa sensación de que todos vamos a ir a una. La recomendación de usar mascarilla, de tener siempre presente la distancia interpersonal o el reto de buscar nuevas ubicaciones en los tramos, van a estar a la orden del día para premiar, con esos gestos, el esfuerzo de organizadores y participantes. La ocasión bien merece la pena.
Dicho de otro modo, el Rallye Villa de Santa Brígida va a ser el shakedown de la temporada, y como todo tramo de pruebas, de su buen aprovechamiento dependerá el mejor de los resultados. Así que no queda otra, el sábado toca ajustarse al guion para obtener matrícula de honor. Nos va la vida en ello.
Foto: Gustavo Alonso
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