La FALP ha publicado recientemente el borrador de su calendario para la temporada 2026, un documento que deberá cobrar oficialidad a finales del aún lejano mes de enero. No hay que avanzar en el mismo para ver la primera y sorprendente coincidencia: Rally Isla de Lanzarote y Rally Villa de Santa Brígida en una misma franja, en un mismo fin de semana que, a todas luces, no quedará así por razones obvias.
Desde sus comienzos, el Rally Isla de Lanzarote se ha celebrado entre los meses de octubre y noviembre, e incluso diciembre, como recordarán participantes, aficionados y medios de comunicación. Repito, no es una cosa de ahora, sino de su primera edición que tuvo lugar en noviembre de 1979. Desde su irrupción habitual en el CCRA, los tramos conejeros han contado con el privilegio de proclamar a los campeones de los últimos años, una condición de la que no todos pueden presumir.
Pero el organizador quería cambios y, para este 2025, se pasó de celebrar a finales de año para pasar a hacerlo en el inédito mes de marzo. Un factor que no comprometía su etiqueta regional porque al Rally Villa de Santa Brígida, en esa pasarela rotatoria de los rallies a nivel provincial, le tocaba estar fuera, aunque sí que ponía en un compromiso el avance normal en el calendario de Las Palmas con dos pruebas señaladas descaradamente seguidas.
Ahora que a la cita satauteña le toca presencia en el CCRA 2026 surge el problema, y no precisamente por la cúpula del rally de la villa, sino por las pretensiones del organizador conejero, por otro lado, también de origen grancanario. DGJ Sport Team, entidad que lleva las riendas del Rally Villa de Santa Brígida desde 2019, ha encontrado acomodo a mediados del mes de marzo del próximo año, justo cuando otras actividades deportivas, como la Subida de Juncalillo, la TransGranCanaria o las decenas de carnavales programados le han dejado un hueco. Básicamente, lo que viene marcando su trayectoria desde hace décadas, salvando el año de la pandemia, donde la organización tuvo el valor de dar el pistoletazo de salida a nivel internacional y nacional en pleno mes de junio de 2020.
Pero ojo, porque el organizador del Rally Isla de Lanzarote también quiere esa fecha, exactamente el mismo fin de semana y, según ha tenido conocimiento este medio, ha invitado al rally grancanario a buscar otro fin de semana. Tiene tela. Hazte a un lado que voy yo, dicho de un modo más coloquial.
En otros tiempos, no muy lejanos, es probable que el Rally Villa de Santa Brígida hubiese tenido un grave problema. Y no hace falta dar muchos detalles al respecto, el lector habitual de este medio será capaz de atar cabos. Por ello, la nueva cúpula directiva de la FALP, tirando de hemeroteca, deberá hacer encaje de bolillos para, a razón de los pasos que ha dado la historia, ubicar a cada evento donde le corresponda y dentro de una lógica bien determinada, siempre bajo el entendimiento con el organizador de turno.
Por otro lado, y seriamente a valorar, en Lanzarote existe una segunda opción para entrar en el regional, un Rally Villa de Teguise ubicado en la necesaria segunda parte de la temporada, una cita que, además, en muchos de los casos comparte una gran parte del recorrido con el ‘Isla de Lanzarote’. Sin duda, sería una opción a considerar y, si las pruebas rotan en Gran Canaria, ¿por qué no hacen lo propio en Lanzarote cuando son del mismo ámbito de la FALP?
Decidir e imponer es cosa del pasado. Y esto no va de Lanzarote o de Santa Brígida, ni de sus recorridos ni de sus aficiones, por supuesto que no, va de una lógica imperial, de la deportividad entre organizadores, del bien común que es el automovilismo, y no de los intereses personales y puntuales de cada uno.
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